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¿Está muerto el MTB? Ventas, gravel y la revolución de las 32 pulgadas

Llevamos tiempo escuchando que el mountain bike está de capa caída. Las tiendas venden menos bicicletas de montaña, el gravel gana protagonismo y las marcas parecen apostar cada vez más por nuevas tendencias. Sin embargo, las pruebas populares siguen llenando el calendario español. Y ahora aparece otra posible revolución: las ruedas de 32 pulgadas. ¿Estamos ante una nueva edad de oro del MTB o ante una industria que necesita convencernos de cambiar de bicicleta?

Redacción Brevet.es
Redacción Brevet.es
Equipo Editorial Especializado
23 de octubre de 2026•5 min lectura
¿Está muerto el MTB? Ventas, gravel y la revolución de las 32 pulgadas
Reportaje exclusivo para el pelotón cicloturista de Brevet.esFoto: Archivo Oficial / Brevet
Puntos Clave & Consejos Técnicos
  • ✓Vender menos bicicletas nuevas no significa necesariamente que haya menos gente montando en bicicleta.
  • ✓En Brevet.es tenemos contabilizadas actualmente 302 pruebas populares en España: 171 de MTB, 90 de carretera y 41 de gravel.

El MTB vende menos bicicletas, pero sigue dominando el mercado

Empecemos por los números. Según Tradebike, en 2025 se vendieron en España 386.673 bicicletas de montaña, un 5,97 % menos que el año anterior. La facturación de esta categoría también cayó, hasta los 405,1 millones de euros.

El contraste con el gravel es evidente. Esta modalidad alcanzó las 53.279 bicicletas vendidas, un crecimiento del 9,64 %. La carretera también avanzó, con 97.917 unidades y un incremento del 5,26 %.

La tendencia existe: el MTB pierde volumen mientras otras categorías crecen. Pero conviene ponerla en perspectiva. La montaña sigue vendiendo muchas más bicicletas que el gravel y conserva un peso enorme en el negocio español.

De hecho, el informe de AMBE atribuye al MTB más de la mitad del valor del mercado de bicicletas en España durante 2025. Aunque las metodologías de ambos estudios no son idénticas, los datos apuntan en la misma dirección: el mountain bike continúa siendo una pieza central de la industria, pero atraviesa un periodo complicado.

El problema no es que el MTB haya desaparecido. Es que ya no crece como antes y otras modalidades están captando parte de la atención del mercado.

La resaca de la pandemia: demasiadas bicicletas y menos compras

Para entender lo que ocurre hay que retroceder unos años. Durante la pandemia, la bicicleta experimentó un auge extraordinario. Aumentó la demanda, hubo problemas de suministro y muchas marcas y tiendas hicieron pedidos pensando que el crecimiento continuaría. Cuando la producción recuperó la normalidad, parte de esa demanda ya se había adelantado y el sector acumulaba demasiado stock.

El resultado fueron descuentos agresivos, bicicletas de temporadas anteriores a precios muy inferiores a los originales y consumidores que podían encontrar buenas oportunidades sin comprar el último modelo.

Este ajuste todavía condiciona al sector. Tradebike señala que las promociones y el exceso de inventario siguen afectando a las ventas, mientras que el precio medio de las MTB descendió en 2025.

Pero hay otra posibilidad que merece atención: ¿y si parte de los ciclistas que antes cambiaban de bicicleta cada pocos años ahora no encuentran motivos suficientes para hacerlo?

Una buena doble de XC de hace cinco o seis años puede seguir funcionando perfectamente. Si el cuadro está en buen estado, la suspensión funciona correctamente y la transmisión no está agotada, no hay ninguna obligación de sustituirla por el último modelo.

Es posible que algunos aficionados estén destinando su dinero al mantenimiento, las suspensiones, los frenos, las ruedas o las cubiertas en lugar de comprar una bicicleta completa. Sin datos específicos sobre reparaciones y antigüedad del parque de bicicletas, no podemos cuantificar cuánto pesa este comportamiento.

Lo que sí sabemos es que vender menos bicicletas nuevas no significa necesariamente que haya menos gente montando en bicicleta.

Las 32 pulgadas: ¿evolución técnica o nuevo impulso comercial?

En este contexto aparecen las ruedas de 32 pulgadas. Después de años en los que las 29 pulgadas se han consolidado como la referencia del XC, el sector vuelve a explorar una medida mayor.

La idea tiene argumentos técnicos. Una rueda más grande puede superar obstáculos con un ángulo de ataque más favorable, mantener mejor la inercia y ofrecer ventajas de tracción y estabilidad en determinados terrenos. En competición, donde unas pequeñas diferencias pueden decidir una carrera, merece la pena investigar cualquier mejora potencial.

La nueva medida ya no es solo un experimento aislado. Fabricantes de neumáticos y ruedas han empezado a desarrollar componentes específicos, mientras que varias marcas han probado prototipos en competición. La UCI también ha permitido su utilización en pruebas de cross-country.

Sin embargo, una cosa es demostrar que una rueda puede ofrecer ventajas y otra muy distinta es justificar que todos los aficionados necesitan una bicicleta nueva.

¿Necesita la industria otra revolución?

Aquí aparece la cuestión comercial.

La industria de la bicicleta necesita vender producto nuevo. Si las geometrías, las transmisiones y las suspensiones actuales ya satisfacen a muchos usuarios, convencerlos de cambiar de bicicleta resulta cada vez más difícil. Una nueva medida de rueda crea una oportunidad para renovar cuadros, horquillas, ruedas, neumáticos y otros componentes.

La prensa especializada ha recogido declaraciones de profesionales del sector que advierten de este riesgo: las 32 pulgadas podrían adelantar la compra de una bicicleta entre los ciclistas más interesados en la tecnología sin aumentar necesariamente el número de personas que practican MTB.

Eso no demuestra que la innovación sea artificial ni que las marcas estén desarrollando un producto inútil. Puede haber mejoras reales de rendimiento y, al mismo tiempo, un incentivo comercial para presentarlas como el siguiente gran salto.

Ambas cosas pueden ser ciertas.

La pregunta relevante será si las ventajas justifican el coste, el peso y la aparición de otro estándar. Si la nueva medida ofrece beneficios claros en determinadas disciplinas, tendrá sentido para esos usuarios. Si solo aporta pequeñas ganancias en situaciones muy concretas, será más difícil justificar una renovación masiva del parque de bicicletas.

La prueba definitiva no será cuántos prototipos aparecen en las carreras, sino cuántos ciclistas encuentran una ventaja real que compense cambiar de bicicleta.

El gravel crece y se lleva parte del protagonismo

Las 32 pulgadas no son la única tendencia que está agitando el mercado. El gravel también ha ganado terreno, tanto en ventas como en visibilidad.

Una bicicleta capaz de rodar rápido por asfalto y continuar por pistas compactas resulta atractiva para quien quiere explorar sin limitarse a una única superficie. Además, las carreras y marchas de gravel han multiplicado las posibilidades para quienes disfrutan de las largas distancias, los recorridos rápidos y las aventuras de varios días.

Para algunos ciclistas de carretera, el gravel es una puerta de entrada a los caminos. Para otros, supone una alternativa a las rutas de montaña más técnicas. Y para quienes ya tienen varias bicicletas, puede convertirse en una nueva modalidad que sumar a la colección.

Los datos de 2025 respaldan su crecimiento comercial. Tradebike registró un aumento del 9,64 % en unidades vendidas y del 14,12 % en facturación.

Pero no todo ese crecimiento tiene por qué proceder de antiguos usuarios de MTB. También hay ciclistas que llegan desde la carretera, compradores que se incorporan al ciclismo y personas que utilizan el gravel como su primera bicicleta deportiva.

Por eso sería precipitado concluir que cada gravel vendida representa una MTB que ha dejado de venderse.

Lo que sí parece claro es que el gravel está consiguiendo algo importante: atraer atención, generar nuevas experiencias y ofrecer argumentos de compra en un mercado que necesita recuperar el dinamismo.

Si el MTB está muerto, ¿por qué hay tantas marchas?

En Brevet.es tenemos contabilizadas actualmente 302 pruebas populares en España: 171 de MTB, 90 de carretera y 41 de gravel.

Es decir, alrededor del 57 % de las pruebas de nuestro catálogo son de montaña. Las marchas de MTB casi duplican a las de carretera y cuadruplican a las de gravel.

No es una estadística oficial de todo el calendario español, sino el resultado de nuestro catálogo. Depende de las pruebas que hayamos localizado y de cómo las hayamos clasificado. Aun así, sirve para plantear una pregunta interesante: si el MTB estuviera desapareciendo, ¿por qué continúa teniendo tanta presencia en el calendario popular?

La respuesta puede estar en que hablamos de dos mercados relacionados, pero diferentes. Una cosa es comprar una bicicleta nueva y otra apuntarse a una marcha. Para participar en una prueba de MTB no necesitas estrenar bicicleta cada temporada. Puedes utilizar la misma durante años, cambiar componentes cuando se desgastan y seguir disfrutando de las rutas y los eventos.

Además, muchas marchas de montaña tienen una identidad consolidada. Algunas llevan décadas celebrándose, cuentan con clubes locales fieles y forman parte de la vida deportiva de su territorio. Su atractivo no depende exclusivamente de las últimas novedades técnicas.

Ahora bien, tener más pruebas en el calendario no significa necesariamente que la participación esté creciendo. Puede haber muchas marchas con menos inscritos, eventos que compiten por las mismas fechas o pruebas que sobreviven gracias a una comunidad local muy fiel.

La Orbea Monegros ilustra bien esta situación. En 2026 reunió unos 5.800 participantes, una cifra enorme para una prueba popular, aunque inferior a los más de 7.000 de su edición del 25.º aniversario. En sentido contrario, la Titan Desert Almería alcanzó en 2026 un récord de 570 participantes.

Son dos ejemplos que muestran por qué no conviene generalizar a partir de una única prueba. Para saber qué está ocurriendo de verdad con la participación, necesitamos comparar cada evento durante varios años, teniendo en cuenta las plazas disponibles, los cambios de recorrido y las condiciones de cada edición.

Tres pruebas que demuestran que el MTB sigue muy vivo

Orbea Monegros: la gran fiesta popular del MTB

La Orbea Monegros es una de las grandes referencias del calendario nacional. Se celebra en Sariñena, Huesca, y propone recorridos por las pistas del desierto de Los Monegros, con opciones de maratón y media maratón.

En 2026 ofreció recorridos de 113 y 79 kilómetros y reunió a unos 5.800 participantes. Es una prueba que demuestra la capacidad del MTB para movilizar a una comunidad enorme, generar ambiente y atraer visitantes a una comarca entera.

Su recorrido se basa en pistas, distancia y resistencia, más que en senderos técnicos interminables. Eso la hace accesible a perfiles variados, aunque completar la maratón exige una buena preparación.

Consulta la prueba: Orbea Monegros

Škoda Titan Desert Almería: el atractivo de la aventura

La Titan Desert Almería ofrece un formato muy diferente: cuatro etapas, navegación y una experiencia de competición que combina esfuerzo físico, estrategia y convivencia.

En 2026 reunió a 570 participantes de 27 nacionalidades, un récord para la prueba. Su formato demuestra que existe demanda para experiencias bien definidas, con una propuesta deportiva y logística que va más allá de una marcha de un solo día.

Su crecimiento no demuestra que todo el MTB esté avanzando, pero sí que las pruebas por etapas pueden mantener un atractivo propio dentro de un mercado más complicado.

Consulta la prueba: Škoda Titan Desert Almería

Andalucía Bike Race: seis días de XC maratón

La Andalucía Bike Race es otra referencia para quienes disfrutan de la bicicleta de montaña en formato por etapas. Su combinación de maratones y contrarreloj exige resistencia, técnica y capacidad de recuperación.

La edición de 2027 está anunciada del 22 al 27 de febrero. La organización ha previsto seis días de competición, aunque conviene consultar la información oficial para confirmar las condiciones definitivas.

Es un ejemplo de cómo el MTB conserva un espacio propio: no es lo mismo enfrentarse a varios días de montaña que rodar por pistas con una bicicleta de gravel.

Entonces, ¿está muerto el MTB?

No. Pero tampoco sería correcto ignorar las señales de alarma.

Las ventas de bicicletas de montaña cayeron en 2025, mientras que carretera y gravel avanzaron. La industria sigue ajustando inventarios y las tiendas afrontan un mercado más difícil. Al mismo tiempo, algunas marchas populares han perdido participantes respecto a sus mejores años.

Sin embargo, el MTB continúa siendo una categoría dominante del mercado español y mantiene una presencia muy importante en el calendario de pruebas. La Orbea Monegros reúne miles de participantes y la Titan Desert Almería acaba de firmar un récord de inscritos.

Las ruedas de 32 pulgadas añaden una incógnita interesante. Pueden aportar ventajas reales en determinadas condiciones, pero también crear un nuevo ciclo de renovación de bicicletas en un mercado donde muchos usuarios todavía tienen máquinas perfectamente válidas.

La explicación más razonable es que estamos ante una disciplina madura, sometida a un ajuste comercial y a una competencia creciente por la atención de los ciclistas. Parte de los aficionados puede estar retrasando la compra de una bicicleta nueva; otros están probando el gravel o la carretera; y algunas pruebas están sufriendo la saturación del calendario. No tenemos datos suficientes para cuantificar cuánto pesa cada factor.

La pregunta, por tanto, no debería ser si el MTB ha muerto, sino cómo puede recuperar atractivo comercial y mantener una comunidad que ya tiene una base enorme.

En Brevet.es seguiremos las cifras y las pruebas para comprobarlo. Porque, mientras haya ciclistas buscando una pista, un sendero o una marcha que les saque de casa un sábado por la mañana, el mountain bike seguirá teniendo mucho que ofrecer.

Etiquetas:#Cicloturismo#Gran Fondo#Entrenamiento
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