Paris-Roubaix Challenge (El Infierno del Norte)
El Paris-Roubaix Challenge permite a cualquier cicloturista desafiar la carrera de un día más brutal y cinematográfica del planeta: El Infierno del Norte. Celebrada 24 horas antes que la prueba profesional masculina, la marcha traslada a miles de participantes a los caminos rurales agrícolas del departamento del Norte, donde el asfalto desaparece para dar paso a kilómetros de adoquines graníticos que no han sido reparados desde el siglo XIX. El reto mayor de 170 kilómetros arranca a primera hora de la mañana en Busigny e incluye los 30 sectores oficiales de pavé del recorrido profesional, totalizando más de 55 kilómetros sobre empedrado descarnado. El paso por el mítico Bosque de Arenberg (Trouée d'Arenberg) —un túnel rectilíneo de 2.300 metros con adoquines desencajados y cubiertos de musgo— somete a la bicicleta y al cuerpo a vibraciones demoledoras. Más adelante aguardan los otros dos jueces supremos de cinco estrellas: Mons-en-Pévèle con sus curvas traicioneras de barro seco, y el Carrefour de l'Arbre, donde la deformación del bombeo de la calzada castiga las muñecas y los hombros de quienes llegan exhaustos. La técnica de conducción resulta capital: rodar con decisión por la parte más alta del lomo (haut du pavé), sujetar el manillar con firmeza pero sin agarrotar los dedos y elegir con precisión las presiones de los neumáticos para evitar pinchazos por llantazo. El colofón es puramente legendario: cruzar el túnel de acceso y dar una vuelta de honor sobre la pista peraltada de hormigón del Vélodrome André-Pétrieux de Roubaix, con la recompensa histórica de ducharse en las famosas cabinas de cemento grabadas con los nombres de los campeones. Quienes buscan una aproximación más reducida pueden elegir los formatos de 145 km (19 sectores) o 70 km (8 sectores) con inicio y meta en Roubaix.


